July 23, 2013

Turista Mundial





I find the map and draw a straight line
Over rivers, farms, and state lines
The distance from 'A' to where you'd be
It's only finger-lengths that I see





Odio las despedidas y odio los aeropuertos. De verdad, los odio.
Yo sé que lo sabes, porque siempre lo digo, y pues ya sabemos todos que hablo un montón... pero a veces quisiera que no tuvieras trabajo. Ya sé, estoy siendo insensata y no estoy considerando la oportunidad profesional que fue para ti, y el trabajo que te ha costado llegar hasta este lado y mantenerte, lo sé, lo sé... Siempre me repites lo mismo. Siempre te avientas discursos de responsabilidad entre risas apretadas y ojos tristes, mientras nos despedimos con los corazones apretados y apurados por los horarios desiguales, con la batería de la laptop descargada y el sueño apesadumbrado sobre los hombros. YA ME LO SÉ... Ya sé que tienes razón. 
Casi siempre la tienes de todas formas.

Lo que no sé, es si tu estás consciente que, no importan todos los rollos que te avientas, no importa cuánto lo disfrazas o cuánto me aguanto: nada cambia. Seguimos estando a cientos de miles de leguas de distancia.  Seguimos estando juntos sin estarlo. Tu allá y yo acá. Eso no cambia. Así amanecemos la mayoría de los días y así dormimos la mayoría de las noches. Curioso es, que tampoco cambia que me aferro a sufrir este extraño placer de verte, escucharte y tenerte a destiempo. Aquí estoy, siempre al pie del cañón y allá estás, sonriente pero no distante. Siempre a una pantallita de distancia, a un suspiro del teléfono... Tanta tecnología fantástica que nos aleja y nos separa al mismo tiempo; que me tiene y te tiene, atados uno al otro, cubiertos con el delgado velo de la eterna y etérea foto que enmarca nuestros perfiles nostálgicos de aquella tarde en la ruta al valle de Arán. 

¿Sabes? Nunca creí que fueras un romántico empedernido. Tantos años de conocernos y jamás lo creí, hasta esa tarde en Montserrat donde hablando de sueños, de juventudes desaparecidas y de experiencias, a media oración te detuviste para sonreír y decir que me amabas. Fue tan de pronto, tan inesperado, tan temprano en el día y te salió tan natural, que me reí nerviosa, bajé la mirada y empecé a hablar del clima. No me lo perdonaste. En todo el camino no me lo perdonaste. Tantos berrinches me has hecho y sólo ése me pesa de verdad. Tardé tres horas en poder entender cómo arreglar las cosas, y bueno, el vino ayudo bastante. Borracha, llorando, a media noche, grité que te amaba también mientras me levantaba de la mesa molesta contigo, abandonando la terraza donde cenábamos en un silencio apesadumbrado. Salí dispuesta a irme a la cama sin hablarte ya más, y obvio, sin pensar en los otros comensales que disfrutaban su velada. O peor aún, en lo patética que me veía haciéndole una escena de quinceañera mediocre a un hombre maduro. Jamás lo vas a aceptar, pero creo que fue la lástima y la vergüenza lo que te movieron a dejar tu coraje al llegar a la alcoba; buscándome a tientas en la oscuridad de la habitación, te metiste a la cama sin hablar, me diste un beso en la frente y besaste las lágrimas secas de mis ojos. Esa noche hicimos el amor con pasión, con coraje; tus besos fuertes y las manos ásperas con que desgastabas la distancia encajada entre tus uñas, siguieron hasta el amanecer. Te levantaste a medio día y me levantaste a risas. Habíamos perdido al grupo para el recorrido y ya no habría otro ese día, tuvimos que consolarnos con inventar historias sobre aquellas parejas insoportables y desgraciadas que visitaron esos parajes antes que nosotros. Fue mejor que cualquier tour, lo sabes.

After I have travelled so far
We'd set the fire to the third bar



¿Sabes?, siendo francos, no importa para nada el romance en momentos como éste, donde me siento a quejarme sola, soltando gruñidos cero amistosos a cuanto pasajero pasa a mi lado. Y en especial, a la azafata que no entiende que no me pasa nada aunque tenga los ojos llorosos y que mejor debería ir a corretear su carrito de las bebidas, que por estarme queriendo sacar plática ya se le fue como tres asientos adelante.

Chale.
Ésta pinta para ser es una de ésas veces dónde me gana la ansiedad de no querer llorar y la extrapolo maldiciendo todo lo que se mueve más allá de mi humano control. En especial el hecho de que el cochino país que escogiste para trabajar esté tan sobre valuado y tan pinche lejos. Odio que no puedo quedarme contigo acá mucho tiempo porque conseguir visa es un pinche rollo. Luego, no hay espacio en ése remedo de dormitorios donde vives, que más parecen un montón de armarios y un baño comunal, que cualquier otra cosa. Por ende, no podemos hacer mucho ruido y hay que cuidarse de los "roomies", y claro que ni pensar en un hotel porque ni al caso que aparte de que me apoyes con gastos del viaje, tengas que pagar el hotel porque mi mugroso salario de país en "vías de desarrollo" no nos alcanza para nada más que el pasaje de avión. Así que, lo único que puedo hacer, con el orgullo en la mano y una sonrisa extremadamente tiesa, es insistir en que me gustan las cosas sencillas y que realmente lo único que quiero es dormir contigo un par de noches. Tan sólo unas cuantas..


We'd share each other like an island
Until exhausted, close our eyelids
And dreaming, pick up from
The last place we left off
Your soft skin is weeping
A joy you can't keep in



Estúpida azafata preocupada, ha vuelto con una botella de agua y una almohada, creo que le doy ternura. Chingado, ya váyase de aquí señora, sólo me abochorna más.

Aborrezco los aeropuertos y todo lo que viene con ellos. Las pinches despedidas con el corazón apretado y la sonrisa a media lágrima que me regalas siempre; que no me quiera soltar, que no me quieras soltar tampoco pero que aún así me digas que ya se va mi avión. Odio a los pasajeros que me miran con esa cara de lástima mezclada con pena mientras camino torpemente tallando mis ojos rojos, arrastrando los pies y la maleta en camino a la terminal, gimiendo como mongolita regañada. Con el iPhone lleno de canciones que me hacen sollozar solita en mi asiento, viendo la pantalla del celular iluminarse con intermitencia, ahí es donde siempre sacas todo el llanto reprimido en una marejada de mensajes desgarrados por Whatsapp y luego sonreír sola entre mocos al tiempo que recuerdo cómo bailas desnudo por todo el cuarto para después ponerme emo otra vez cuando pienso en que ya me voy. Dicen que el hogar está dónde el corazón, pues bueno, mi corazón se queda todo el tiempo en el lobby antes de entregar mi equipaje, con el hombre que me despide siempre con un movimiento de mano suave, con los ojos lagrimosos, la risa entrecortada y una sonrisa sincera. 






I'm miles from where you are,
I lay down on the cold ground
And I, I pray that something picks me up
and sets me down in your warm arms

July 22, 2013