August 15, 2012

Muted Angels

Julio 24, 2012


... God knows what is hiding in those weak and drunken hearts ...





Había sido un día muy pesado para todos.
Hacía unos días, un compañero de trabajo, un amigo antes que todo, salió de su casa y al subirse a su carro, de pronto, sus músculos se tensaron, los ojos se le pusieron blancos y se desplomó al suelo. Su esposa, una chica un año mas grande que yo, y unos 10 cms más pequeña, intentó levantarlo y hacerlo reaccionar, pero su cuerpo estaba tieso como tabla. Como pudo, lo sentó para que no se ahogara con su lengua y llamó a emergencias. Para cuando pensaba en estas líneas, ya tenía tres días internado en un hospital sin diagnóstico alguno de qué le sucedió y qué podían hacer para ayudarlo.

Esa noche, salí a correr sin parar. Pensando demasiadas cosas, sentía que me ahogaba en preguntas a las que no les encontraba respuesta. Me iba quebrando la cabeza, con temas varios, desde que sucederá con él, sobre si estará bien, sobre como se sentirá su esposa, sobre que dirán los doctores. También, enfrentaba algunas de mis propias crisis, como si me voy a graduar, o sobre si tendré dinero para reparar mi carro, sobre si debo seguir en mi trabajo aunque no vea claro mi futuro ahí, sobre si debo seguir viviendo como lo hago, hasta qué he estado haciendo, sobre ti, sobre mis inseguridades hacia ti, sobre las mentiras, sobre mis mentiras... No sé, iba hecha un nudo gigantesco.

Y conforme las vueltas en el concreto aumentaban, el cansancio viejo que venía arrastrando cuando empecé en la pista se sentía cada vez más liviano, mis piernas adoloridas pedían descanso pero mi mente se sentía tan liberada bajo la luna llena, en el inmenso parque vacío. Con los audífonos puestos y el reproductor oculto en el bolsillo, me apoyaba en la música durante cada vuelta, dejando que me llevara a imaginar que corría en lugares diferentes, que corría lejos de mis tensiones, que corría lejos de las preguntas.
Sintiéndome menos pesada, caminé de regreso a casa pensando en un baño fresco y una cama sobre la cual tirarme a dormir por horas hasta que todo amaneciera mejor. Sólo para llegar y que, de nuevo, un mensaje en la pantalla del celular me diera una noticia que ya temía.
Esta vez, correr no resolvería nada.



I guess the loneliness came knocking,
No one needs to be alone,
Oh save me



Los ojos se me nublaron, con los puños apretados me mordí el labio hasta sangrar y maldije por lo bajo que la vida fuera tan injusta. 'Todo se rompe siempre', pensaba enojada, ¿porqué son así las cosas? Había fallecido. Muerte cerebral y paro respiratorio. De la nada. Tres días, y nadie pudo salvarlo. Tantos doctores. Tantas medicinas. Y nadie hizo nada. ¿Porqué tenía que fallecer de pronto? ¿Porqué así? Estaba tan enojada. No debía pasar eso, tenía que salir bien, tenía que recibirlo de nuevo en la oficina y decir "sabía que estarías bien, porque siempre sales bien librado de todo". Pero no sería así. Había muerto. Confíe en que lo vería de nuevo y, ya estaba muerto.
Me sentí impotente, desvalida, furiosa, egoísta.
No era mi mejor amigo, no hablábamos diario, no me mandaba mensajes ni me llamaba seguido al celular, jamás salimos juntos, no conocí a su esposa, no sabía ni su segundo apellido... Pero estaba bien enojada porque se murió. No podía creerlo, no quería creerlo, quería que fuera una broma horrible y de mal gusto, que fuera un error médico... Quería escucharle hablarme para ir a comer juntos o que bajara cuatro pisos sólo para conversar quince minutos sobre cómo estábamos. Quería burlarme de su celular gigante, decirle que era demasiado gruñón, volverle a cantar feliz cumpleaños y que me felicitara de nuevo por mi graduación con un pingüino en bolsita. Quería volver a ver fotos de su boda y que sonriera cohibido mientras decía lo mucho que era feliz.
Estaba bien enojada, ¿porqué? ¿porqué tanto dolor para gente tan sencilla?



God knows what is hiding in those weak and sunken eyes
A Fiery throng of muted angels
Giving love but getting nothing back



No quería pensar en los bonitos recuerdos, en la clásica de que a él no le hubiese gustado que yo sufriera su partida, no quería pensar en cómo le hubiera gustado ser recordado o en que despedida hubiese querido. Porque no sabía a ciencia cierta eso, no sabía nada de eso. No sabía si querría que lo veláramos o si querría que no, no sabía nada... No lo conocí lo suficiente. Me senté en el piso frío de una cocina vacía, a lamentar en silencio y a sollozos, que no me hubiese tomado más minutos de mi jornada laboral, para escuchar más sobre alguien que me había regalado tantas sonrisas. Con la cabeza hundida en las manos, intentaba doblegar mis sentimientos y aceptar una idea que me cercenaba las neuronas. Sabes, no soy egoísta, no quería que se quedara por mí, ni por nadie más que por sí mismo. Tampoco hubiese querido que se quedara para ser un vegetal, sufriendo una vida de dolor y secuelas horribles. Es sólo que, no era justo, no había vivido lo suficiente. No tenia vicios, no decía groserías, siempre daba las gracias, siempre era amable, ayudaba a sus compañeros y nos ayudaba a los demás. Acababa de cumplir veintiséis años, no sé... Era mucho más persona que muchas otras personas.

Esa noche, me fui a dormir abatida y ahí, me lo encontré. Al igual que la vez pasada, alguien tocó a mi puerta a media noche y, afuera de mi casa, lo vi parado detrás de un cerco altísimo.
"Todo va a estar bien. No llores." Me dijo, "Ya me tengo que ir, sólo vine a platicar". Y con eso, se fue.





Gracias por despedirte.
Espero hayas tenido un buen viaje.