July 17, 2012

De intimidad y cambios de piel


*Infinita tristeza,
late en mi corazón,





Nunca fui tan abierta a hablar de temas sexuales, como lo soy ahora. Mucho tienen que ver, las personas que han pasado por mi vida en los últimos años, como la experiencia adquirida y el amor a mi propia desnudez. El destruir ésa inhibición desde sus cimientos, comenzó con aprender a aceptar y amar mi propio cuerpo, conocerlo y respetarlo en todas sus formas. Ubicar la línea delgada del carácter y la seguridad propia, envolverme con ella, poco a poco, hasta cubrirme toda; hasta finalmente ser una mujer completa. Sin embargo, tan delicado es el envoltorio como tan importante es cómo te cubras con él. Por haber dejado un espacio expuesto, el frío siguió entrando, y con éste, los males que me aquejaban en el antaño se colaron de nuevo entre las aberturas de mi porcelana rota.

Andar con alguien que prefiere ver porno que estar contigo, debe ser lo más triste que puede pasarle a una mujer. Sentir tu sexualidad frustrada, intentando pensar qué lleva a tu pareja a elegir ver cientos de mujeres desconocidas antes que tener intimidad contigo, te hace sentarte a debatir en silencio, para ti misma, tu propia autoestima. El rechazo aparente y explícito, a cualquier situación de intimidad, es una cachetada que no me había tocado jamás. Tu propio atractivo se fragmenta ante tus ojos. Te hace sentirte poco deseada, poco femenina o poco mujer. Creo que de todos los golpes a mi ego, ninguno había sido tan difícil de sobrellevar como ése. Nunca, jamás nadie, me había hecho sentir tan poco atractiva como mi propia pareja. Cómo la persona que elegí para compartir mi vida.

Claro que,
lo pienso ahora y me siento por demás estúpida. Tan sencillo como decir, si no te intereso pues gracias y a la vuelta. No busco condescendencia ni lástima, tampoco caridad. No la necesito. Nadie te hace un favor estando contigo y, creo que eso fue algo que sentí durante mucho tiempo, o fue algo dentro de lo que estuve atrapada por mucho más. Cualquiera dentro de su sana mente, puede decir que uno sufre lo que quiere, pero, es que la depresión y la esperanza son cabronas. Te van comiendo por dentro y no te das cuenta hasta que ya no tienes nada. No notas o percibes el daño que las cosas te hacen, hasta que te sales por completo de tu cascarón viejo y tu vista ya no esta nublada. Es sólo entonces que te das cuenta, hasta que punto dejaste que otra persona se alimentara de tu fortaleza o de tu energía.

Estoy descubriendo mi vida de nuevo, descubriendo esquinas o rincones empolvados, donde guardé tantas cosas: Libros, amigos, viajes, sueños, esperanzas... Tantas cosas que se perdieron mientras jugaba a la casita; dejando de lado mis propias metas individuales para entrar de lleno en el rol de novia perfecta. Quedarnos en casa, hacer de cenar, hacerle de comer, ayudar a limpiar, ayudar con las crisis familiares, aguantar a los amigos incómodos, sonreírle a las amigas groseras, apoyar con los proyectos musicales, hacerla de roadie en las tocadas, cómo la clásica mamá que no se pierde un solo evento de su hijo y siempre va a echarle ánimos; convirtiendo sus logros en los más importantes y... sí, completamente destruyendo mi individualidad, pedazo a pedazo.

Poco a poco, me fui perdiendo yo misma. Me doy cuenta ahora, que cosas importantes para mí, jamás fueron importantes dentro de la relación. Incluso, mis propios talentos, salieron a utilizarse para beneficio del otro, encontrando alguna vez parte de mis textos ya publicados aquí, en ensayos que entregó con su firma en lugar de la mía. Ni un gracias llegó, ni siquiera un "me gustó tu texto, me gustaron tus ideas", contrariamente, recibía "no necesito saber ni leer ni ver lo que escribes, porque no me interesa". Qué chistoso es entonces, que algo que no te interesa, lo utilices como propio. Que chistosa es la gente.



Y lloré y lloré y lloré yo.




En éstas últimas semanas, me siento como si estuviera en un proceso extraño de desintoxicación acelerada, a pasos medianos, el veneno esta saliendo de mi cuerpo, y me voy sintiendo cada vez mejor y mejor. Las voces se acallan y las escucho sólo a murmullos. Es triste, pero, la mitad de las cosas que encabezan ésa lista, salieron de la boca de la misma persona. Ésa que se suponía "es tu mejor mitad". Y, bueno, ninguna pareja es perfecta, y debo ser honesta, no todo fue malo. Pero, hoy, sobria de veneno y malestares, me doy cuenta que los últimos meses era como si yo fuera una mujer golpeada, a la que maltratan un día y al otro le llevan flores para reponer el morete en el ojo, pero ya no estés chingando reina, porque me vuelvo a poner mal...

Qué increíble me resulta esto. Tan preparada me sentía yo, para defenderme del mundo y de las personas así, después de haber tenido un ex-novio loco que juró que me mataría si algún día me veía con otra persona. Ya sé, ya sé... que jodido suena todo, tal vez deba empezar a hacerles psicométricos a mis prospectos a pareja, para ver cuál no va a tener arranques a futuro. O tal vez deba hacerme los psicométricos yo, para entender qué pinche patología tengo por andar con personas que se alimenten de mí, y de lo que soy.


No sé.
Apenas estoy averiguando qué se siente ser yo de nuevo. Volveré cuando tenga más avances. Tal vez, cuando las cosas me duelan poquito menos o mis escamas hayan crecido de nuevo, y cubran los orificios por los cuales aún me desangro a chorritos.