December 22, 2011

Más allá del sol...




Watch my back so I make sure
You're right behind me as before
Yesterday the night before tomorrow
Dry my eyes so you won't know
Dry my eyes so I won't show
I know you're right behind me



Hace mucho que duermes ya, desde que llegué no has abierto los ojos ni tantito. Me senté al borde de tu cama, saludé como lo hago todo el tiempo, te acomodé el cabello, pero no despertaste. Siento los resortes ceder bajo mi peso y escucho el crujido del metal. No me gusta esta cama. Cruje cada vez que me muevo y por más que quiero encontrarle algún beneficio, sólo puedo pensar en que jamás podría descansar en una cama como esa. No sé como es que tu puedes dormir tanto en ella.

¿Sabes? Siempre he encontrado tu manera de dormir demasiado... particular. Tienes la capacidad de amodorrarte en cualquier situación, algo que te he envidiado de sobremanera, en especial con eso de que sostengo una relación estable con el insomnio desde la adolescencia. Pero, tú no sólo puedes dormitar en donde sea, sino que roncas como quien disfruta el sueño de verdad. Que te importan los demás, si tu quieres dormir.

Hoy sin embargo, no estás roncando, y, aunque suene poco ortodoxo, quisiera que lo hicieras. Creo que si fuésemos a dormir juntas, cómo tantas veces antes, en noches de pláticas, historias y desvelos, esta vez, tampoco hablarías entre sueños.
Tus pláticas a media noche, otra cosa que te caracteriza tanto...
No recuerdo cómo o cuándo fue la primera vez que te escuché hablar dormida; no recuerdo si alguien me lo dijo o lo descubrí por cuenta propia. No puedo evocar eso ahorita. De hecho, si he de ser sincera, no he podido recapitular muchas cosas últimamente, es como si las memorias se me escurrieran poco a poco, abandonando mi mente entumecida, en riachuelos que se funden con el agua de la regadera.

Pero bueno, creo que, pensando un poco mejor las cosas, supongo que si descubrí tu verborrea nocturna por cuenta propia debió ser toda una experiencia, aunque ahorita ya no la recuerde... Lo único que tengo seguro, es que toda la vida lo has hecho. Siempre has contado tu historia entre sueños de los cuales continuamente quieres despertar, porque lo que sea que esta ahí, jamás te ha dejado tranquila.

Es una de esas cosas que siento que nací sabiendo. Que vine al mundo conociendo tus secretos y tus costumbres; las cosas que guardabas recelosa en la caja del armario, empolvados recuerdos que resplandecían en las confesiones nocturnas. Entrañables historias y miedos enterrados, tejidos poco a poco bajo la tenue luz de un foco amarillo y viejo. Retratos estoicos, nos observan discretos tras sus marcos, mientras tú y yo, vertimos nuestras vidas en una cama que toda la vida me ha parecido gigante.

Don't you let me go, let me go tonight


Te vuelvo a llamar, pero tu cara sigue serena, tranquila. No me has respondido desde que llegué, tal vez estabas muy cansada, los últimos días han sido muy largos para todos, pero en especial para ti. Ha hecho mucho calor recientemente, siento que se me derriten un poco los cachetes cuando salgo a media tarde para ir a comer. Me escondo entre las paredes de mi casa, porque me hace daño el sol en la piel, y bajo esa bandera, evito venir a verte a toda costa, porque no puedo, porque me duele; pero, tu preguntas por mi, una, y otra, y otra vez. Pero el sol me hace daño y no quiero salir. Pero tu me esperas. Todos los días me esperas. Y a mi se me acaban las excusas y el tiempo.

En eso somos iguales. A ti también, nunca te ha gustado el calor.
Generalmente te ibas cuando llegaba el verano y no volvías hasta que te decían que la canícula había cedido el paso finalmente al aire fresco de otoño. Con tu vieja maleta en mano, te bajabas del avión con los bolsillos llenos de sorpresas. Una pulserita para una, una bolsita para otra; juntando tus pesitos durante tu viaje para llevarle algo a todos los que te esperaban al volver. Desde que te recuerdo has sido así, haces comida para cuatro, aunque tal vez nadie vaya, porque no quieres que falte algo en la mesa si es que alguien llegase hambriento. "Bienvenidos son todos, los amigos, los hermanos, los parientes; en la mesa cabemos todos sabiendo acomodarse".
Eso me has dicho siempre.

Quiero que despiertes para volver a comer juntas. Estoy esperándote para comer mole de nuevo. Por favor, ya despierta...


Walk the surface of this town
With high heels above the ground
And high horses that we know
Keep us safe until the night


La última vez que hablamos, acababas de volver a casa, después de tantas semanas fuera. Te veías menos cansada, menos lejos... Aunque, conforme la plática trivial avanzaba, era evidente que ya no te resultaba tan familiar el entorno que te envolvía. Lanzando miradas a todos los que estaban, parecías perder de pronto la noción de quienes te acompañabamos, llamando a mis tías por otros nombres y preguntando quien era el nieto extraño que te miraba con los ojos vidriosos.
Te cepillaba el cabello, viendo como caías, poco a poco, de nuevo a dormir. Las miradas se cruzaron entre las presentes, el cansancio es un mal acompañante cuando hay que mantenerse alerta. Me ofrecí a quedarme contigo, para que quienes tuvieran que dormir también, lo hicieran sin preocuparse. Apagué la luz, y me senté en la silla junto a tu cama. Encendí la laptop y comencé a escribir muy quedito, para que no te molestara el ruido, para no interrumpir tu descanso.

Entre palabras y textos, levanté la vista para encontrar tus ojos en los míos; observabas silenciosa pero atenta, como si no me hubieras visto en mucho tiempo. Insistí en que descansaras, pero permaneciste serena y silenciosa, observándome fijamente. Te sentí triste, te sentí harta, así que dejando de lado la computadora, volví a tomar mi lugar en el borde de tu cama, y busqué conversar. Tu mirada brilló al escuchar mis historias, y poco a poco, tu humor se sintió volver. Con tu voz apagada y quedita, me preguntaste por el final de la historia y sonreíste, una última vez, antes de volver a fijar tus ojos cansados en los míos. El silencio invadió la habitación. Tu mano tomó con esfuerzo la mía y lo sentí en el centro de mi ser, sentí venir la ola desde la orilla. No por favor, no por favor, no por favor...


Don't you let me go, let me go tonight


El murmullo de tu voz rompió el silencio sin ceremonia, y, mientras me acariciabas la palma con tus manos pequeñitas, el corazón me latía incesante. No quería escucharlo, pero necesitaba oírlo. No quería que pasara, pero tenía que estar ahí. Ése era él momento. Ésa sería la última vez. Ése era el final.... No lo digas, no lo digas, no lo digas. Hagas lo que hagas, no lo digas, no te vayas, no te despidas, no lo hagas. Por favor, no lo hagas...

Mirándome fijamente, sabiendo que había entendido, me pediste que fuera feliz. Que hiciera las cosas bien, que siempre fuera feliz. No supe que hacer, no supe que sentir, no supe como reaccionar. Nunca me había despedido así de nadie, nunca había sentido como la vida se iba alejando despacio, como escurriendo entre los dedos. No podía llorar frente a ti, no podía darte esa carga, no podía pedirte que no te fueras. Con el temblor en los labios y la presión en el pecho, sin saber que decir, sin saber que hacer, sólo atiné a apretarte la mano con una sonrisa apretada y los ojos vidriosos. Abrí la boca, pero el murmullo ahogado que salió fue un simple y llano, 'te quiero mucho.'

Vi la lágrima solitaria escurrir por tu mejilla, mientras tu expresión serena se descomponía un sólo segundo. Vi tu dolor en ése largo segundo, vi tu tristeza y senti toda tu carga. Todo lo que tenías encima, se asomó en esa pequeña fracción de segundo que te tomó recuperar la compostura. Pasaste tus dedos sobre mi mano una última vez, antes de pedirme que te dejara descansar. Me puse de pie y salí de ése cuarto, de ésa casa y de ésa calle. Ése había sido mi final, ésa había sido mi despedida. Tuve todo el tiempo del mundo, tuve todos los días, tuve todas las palabras, y sólo dije esas dos.
Sólo te dije esas dos...


Don't you let me go, let me go tonight
Don't you let me go, let me go tonight

La noche que pasó, te soñé.
Acostada sola, en un sillón ajeno, huyendo de abrazos cálidos, temerosa e insegura, me fui a dormir sin pensarte mucho. Habían sido días tan largos, mi cabeza era un nudo gigantesco; tras un par de vueltas, tras muchas preguntas, divagando sobre si debía volver a su lado o no, me venció por fin el sueño.

En un paraje conocido, sentada en esa misma cama que jamás me gustó, te vi sonreírme como siempre, como antes. Caminé hacia ti y extendiendo la mano, te invité a salir conmigo a un jardín que existe sólo en mi imaginación. Tu bata de hospital se mecía con el viento que soplaba, pensando en tu reciente enfermedad y la razón de las tantísimas semanas en cama, te abracé fuerte y te pedí que te taparas bien, porque el frío podría hacerte enfermar otra vez y volverías al hospital, volverías a ésa cama. Tu sonrisa volvió a brillar y, sin decirme nada, sólo tomaste mi mano una vez mas, para contemplar juntas ése cielo azul y brillante en aquella banquita donde nos sentamos alguna vez en un sueño.

Abrí los ojos a media mañana, pensando en ti y en tu sonrisa cálida. Mi corazón se sintió tranquilo por un momento, albergando esperanzas para mejores mañanas y presentes cercanos. Pensé en lo que te diría al verte de nuevo, pensé en tu mano de nuevo en la mía, en tu mole, en tu casa, en tu olor... y me sentí contenta. En ésa casa que no es la mía, olvidé por completo que era una extraña, durmiendo bajo un techo prestado. Me levanté callada, manteniendo la distancia con quien debía compartir una cama que resultó demasiado pequeña para alojar tanta tensión acumulada. Entre miradas desafiantes y comentarios fuera de contexto, un mensaje en la pantalla del teléfono lo detuvo todo. Me miró temeroso, como presintiendo las cosas, avanzó hacia mí, mientras la voz desgarrada y quedita al otro lado de la línea me dijo aquello que se suponía que ya sabía. Sentí las rodillas temblar y el piso cada vez más cerca, sentí los brazos que me envolvieron en mi camino al suelo y de pronto, todo perdió sentido.


We know them all, I know it all
Stay put and play along'
Cause I'm looking for my friend
Now I got you, got you

Abrazos, sonrisas condescendientes, alejenlas de mi. Todos dicen lo siento, pero nadie parece sentir nada. Me falta el aire en este cuarto tan pequeño. Tanta gente, tantas personas, tantos nombres. No reconozco a ninguno. ¿por que saben mi nombre? ¿porque hablan sobre ti? ¿Dónde estoy parada y porqué estoy aquí? Nada tiene sentido alguno. Vuelvo a sentirme mareada y de nuevo, ésos brazos a mi alrededor. El olor familiar y la voz tranquila, me piden que sea fuerte. Sonidos salen de mi garganta, pero no recuerdo las palabras. Los labios me tiemblan un poco y la cabeza me duele a morir. Un beso tembloroso en la frente deja ver la preocupación, le siento la tristeza. Hundo mi cabeza en su cuello y todo se desvanece de nuevo. Ya no recuerdo nada más.

...


Te vi descender hacia la nada.
Un cajón cubierto en rosas acompañado por el compás de una canción a coro, te abrían camino hacia el infinito. Nadie habló. En unísono silencio, observamos a quienes su labor lo dicta, cubrirte de nuevo con rosas y coronas dedicadas por personas cuyos rostros no puedo ni discernir. 'Amor eterno e inolvidable...', resuena en la inminencia de aquel jardín cubierto de dolientes y amigos. Las piernas me tiemblan de nuevo y el corazón ha hecho equipo con mi estómago, ahora son un nudo incontenible que se hunde en la acidez que me provoca el cigarro en mano. Creo que es la primera vez que fumo frente a mi familia.

Es gracioso como las cosas llegan en los momentos menos esperados, como una epifanía extraña, donde te haces consciente de tantos momentos, y tantos detalles. Yo tengo la mía, justo cuando la última bocanada de humo se escapa por la comisura de mis labios. Te escucho de pronto, volviendo a hablar de como conociste al que fue el hombre de toda tu vida, te veo de nuevo, suspirar cuando dices que aún lo amas, sesenta y tantos años después.

La música sigue tocando, pero yo ya no estoy, yo me estoy desvaneciendo contigo, poco a poco, voy a buscarte a ése infinito...

...


La película que no deja de reproducirse en mi cabeza, la lágrima solitaria que me persigue entre sueños, el rozar de nuestras manos mientras me pides que siempre sea feliz. El te quiero más quedito que nadie me ha dicho, el te extraño más sincero que jamás he sentido. El dolor más agudo, la fractura más profunda. Lágrimas que se derraman en colectivo, tristeza que emana de un todo. Esa herida que no subsana. Jamás olvidaste mi nombre, jamás dejaste de llamarme. Se te perdieron rostros, hijos, historias, tiempos... Pero nunca me perdiste a mí. Jamás nos soltamos las manos. Jamás olvidaste mi historia. Hasta tu último día, hasta el último momento, me regalaste la misma sonrisa. Gracias por eso, por estar ahí para mí siempre. No nada más ese día. Sino todos los días. Cuando tuve miedo en la noche, cuando se destruyó mi familia, cuando me quedé sin casa, cuando me quedé sin fé...



Éste, es el texto más amargo que he escrito, la carta más difícil. Esa que sabes que jamás será leída. Una que atas a un papel y la dejas huir con el viento.

Gracias viejita, por ser siempre mi amiga. Gracias por nunca soltarme la mano.


Te amo.

November 4, 2011

Memories come in droplets...

Heart skipped a beat,
And when I caught it you were out of reach,



It rained today.
The smell, the sound, the cold. Funny as it is... I thought of you.


But I'm sure, I'm sure
You've heard it before.

October 22, 2011

Jack Daniels' truths

11/Agosto/10



Hace tanto pero tan poco. Casi como ayer, casi como hoy.
El último día que te vi, me acababan de chocar. Mi cuerpo inútil se peleaba con los analgésicos y mi cerebro tomaba descansos cada veinte minutos, pero, tu sonreías al monitor, veinticuatro inyecciones de adrenalina se disparaban en tus pupilas... y yo sigo sin entender.
Palabras aquí y otras allá. Mi cerebro peleaba por absorber las imágenes que venían una tras otra. Una, dos, tres veces... El monitor estalla de nuevo, que se vaya al diablo Jack Bauer, nunca sabré porque siempre esta corriendo ni quien demonios es Hassan si jamás he visto esta maldita serie.
La conversación gira de pronto, y evito el tema. Es hora de irme, dije, excusándome bajo la pesadez de mi cuerpo anestesiado y tu nuevo horario de trabajo. Cerré los ojos al llegar al carro, solo para abrirlos y descubrirme frente a mi casa. Una vez más, tratas de tocar un tema que no puedo mencionar, mis ojos se pierden en la ventana y alguna banalidad sobre la noche sale de mis labios. Encendí mi último cigarrillo, ya no quiero fumar tanto, dije. Los dos sabemos bien que es mentira. Suspiras, dices algo sobre la hora y entiendo que te has rendido, aunque no parezcas contento al respecto. Tu sonrisa cansada me despide en la puerta de un carro al que tal vez nunca me vuelva a subir. Una última mirada y emprendes camino, veo las luces rojas desaparecer en la esquina mientras pienso que ya jamás será lo mismo; no puedo más, escondo la cara entre las manos, no iba a llorar frente de ti.







Algún día entenderemos, porque las cosas pasan como pasan: algún día te pediré que retomemos ésa plática. Hoy, me conformo con saber gustosa que, sin importar el tiempo o la distancia, siempre seremos los mismos, conocidos extraños que bailan bajo la luna a un vals sin melodía.
Gracias.


Suelten amarras

Mundito, he vuelto a ti. Oh pequeños hijos míos, abandonados en la deriva de una mente parchada y un borrador inconcluso. Ya no teman, vamos a salir, vamos a ver la luz. Este barco jamás ha de naufragar.

Adelante ahora, sin miedo. Suelten amarras y desplieguen velas, vamos en busca de un destino...

September 11, 2011

Tales from days gone by...




Save for a few of those late night episodes,
Missed opportunities, and "I Don't Cares,"
There's not a lot that I feel obliged to share or talk about.


Es extraño, pero no siempre encuentras lo que buscas, ni buscas siempre lo que encuentras. Las personas te sorprenden a diario y las situaciones te absorben, te empapan e incluso, te ahogan. Ahogarme en un vaso de agua es lo que mejor parezco hacer últimamente. Y nadar, tres años en un equipo y un par de medallas empolvadas lo comprueban. Pero, ahí estoy... pataleando.

Con los pies enredados en algas del pasado, me hundo un poco más, cada vez que quiero salir. Agarro aire, me sumerjo, trato de soltarme y me doy cuenta que mis pulmones de fumadora quesque casual, no alcanzan a retener el oxigeno que lucha por salir de mi cuerpo. Suelto la bocanada e inmediatamente, empiezo a saborear el agua, no tan limpia, que me envuelve el cuerpo como manta fría, entumeciendo mis músculos poco a poco. Mis ojos arden por tenerlos abiertos bajo el agua, y, en un intento desesperado por mantenerme consciente, vuelvo a patalear a la superficie, cada vez más retirada, buscando llenar mis pulmones de nuevo con aire limpio. Inhalo. Fuerte. Largo. Profundo. Es como sentir que entra vida nueva en tu cuerpo.
El ir y venir del agua me relaja, al punto de adormecerme, mis músculos ya entumidos, se concentran muy poco en mantenerme a flote. Mi corazón acelerado, me pide a gritos un descanso y la cabeza me da vueltas por el sol.

La verdad es, que estoy cansada. Muy cansada.
Ha pasado todo tan rápido, que ya no recuerdo bien, cómo es que llegué a donde estoy ahorita. En que momento, caí al agua o porqué me enrede entre estas algas de tiempos pasados. ¿Porqué me estoy ahogando? Yo sé nadar, de verdad lo sé, ¿porqué tengo el agua hasta el cuello? ¿Porqué el impulso, por aferrarse uno a la vida, llega hasta el momento en que ésta peligra? ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué pasó conmigo? Yo busqué esto; consciente o inconscientemente, mis acciones me llevaron a este momento, donde estoy a la deriva, con el agua hasta el cuello, buscando una salida. Y, mientras espero que alguien perciba la pequeña figura que apenas se asoma en la superficie, comienzo a sentir mi consciencia perderse, las piernas se me entumecen, estoy dejando ir todo, estoy soltando todo, todo...


Las respuestas siempre están ahí. Siempre las tenemos en frente. Esa sensación extraña, pero familiar, que viene desde el fondo de tus entrañas o las palabras que no escuchas de aquellos que te quieren. Nos encanta la mierda, me dijo alguien alguna vez. Tal vez no es enteramente eso, tal vez es el aferrarse a posibilidades infinitas y mágicas, donde las cosas salen siempre bien al final y nos despedimos de la audiencia con un beso apasionado en el punto cumbre de ése tan esperado atardecer. Tal vez sólo es que quisiéramos creer más, sentir más, querer más...

Pero, la verdad sea dicha: a veces pesan tanto tantas cosas, a veces parece que son más las ganas de batirnos en el campo del orgullo y el rencor; y no puedo, no quiero, seguir luchando contigo. Porque, no puedo ganarte, no quiero ganarte... no hay nada que ganar de todas maneras. El desencanto que viene tras la batalla, la ilusión resquebrajada y el sentimiento apachurrado, son lo único que se lleva aquél que al final tuvo el ego más grande. Estoy harta de todo. Quiero tirar espada y escudo, para dejar de sentir que tengo que utilizarlos a cada momento, pero ¿cómo dejas de defenderte, cuando te va acorralando la lucha entre paredes que parecen desmoronarse ante un simple roce? ¿Como hago para que no vengas blandiendo tu espada, rasgando heridas que no terminan de cerrar jamás? Me tiemblan las piernas, y es sólo entonces, cuando me ves derrotada, que pierdes el hilo de furia, se te despeja la vista y te das cuenta de lo mucho que puedes herir con un simple gesto. Pero es hasta que mis energías se han desvanecido, hasta que me falta el aliento, hasta que... te lo permito.


Es increíble, y, a la vez, tan lógico. Que sólo al soltarlo todo, sólo al creerse perdido, encuentre uno su propio camino. No dejes que nos ahoguemos. Nada fuerte hasta la orilla.
Nada conmigo.



You're the leaky sink of sentiment,
You're the failed attempts I never could forget.
You're the metaphors I can't create to comprehend this curse that I call love..
Hold me down - Motion City Soundtrack

June 25, 2011

Simple, right?



The person who is really great for you, the person who brings out the best in you, your partner in crime? That person is not going to second guess your relationship until it's lost all meaning. That person is not going to rip your heart out of your chest even one time, and he certainly won't do it twice. And that person shouldn't make you an option, because in love you deserve to be a priority.

-Le Love-

June 19, 2011

You know my name, not my story.


El adiós, los pañuelos, las pupilas borrosas de los que
Dejamos lejos, los amigos que nos nombran,
Y son iguales los rezos y el amor de la que sueña
Con el día del regreso. No, no me llames extranjero
Traemos el mismo grito, el mismo cansancio,
Viejo que viene arrastrando el hombre desde
El fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras
Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
Los que roban, los que mienten,
Los que venden nuestros sueños, ellos son
Los que inventaron esta palabra, “Extranjero”







Es fácil cometer el error de creer saberlo todo, es fácil sentirnos con la confianza para hablar de ciertos temas o arremeter contra el molino que consideramos amenazante. El ego nos infla la confianza y nos asegura la victoria, pero, ¿en realidad existe una victoria? ¿En realidad existe una ganancia fantástica al hablar de más? ¿Bajo que bandera nos adornamos, que nos creemos campeones en el ruedo de la vida?

Sólo el que carga el saco, sabe lo que tiene adentro, lo dije alguna vez. Como también dije, que las historias con las que nos vamos atando el alma, pertenecen sólo a nosotros mismos, nadie tiene el derecho ni la libertad de opinar sobre tu propia historia, o criticar lo que has vivido, cómo lo sentiste o porqué lo hiciste, pues nadie viene al mundo experimentado, y nadie ha pisado los mismos lugares que tú, para poder saber a ciencia cierta, lo que se siente o lo que pesan, las circunstancias vividas. Es claro que, bajo una luz distinta, todas las decisiones, todas las acciones, todas las historias, son absurdas. Siempre hay una última mirada al retrovisor antes del accidente, una puerta que estaba frente a tu nariz pero te la pasaste de largo, una palabra amable que decir previo a la muerte, una frase que no debiste decir pero que se te escapo de los labios, ó, la clásica y mi favorita, una disculpa que ofrecer antes de la explosión de emociones... Siempre hay algo, que pasamos desapercibido en el momento cumbre, que es evidente para quien nos observa a una distancia segura. Sin embargo, hay que recordar, que quien tiene los ojos en el toro, es lo único que puede ver en ese momento.

Es por eso que yo pregunto, ¿qué derecho divino, creen poseer aquellos que juzgan sin conocer? ¿los que hablan por hablar, los que se quejan sin saber, acaso han sido nombrados por el universo, como inquisidores de aquellos a quienes consideran "menos afortunados"? Ahora, en realidad, ¿en qué consiste el ser menos afortunado? ¿Acaso podemos comparar felicidades? ¿Es fácil poder sentir que uno es más dichoso que otro? ¿Lo es en realidad? Parte de la frase, 'sólo el que carga el saco, sabe lo que tiene', es precisamente eso: Las dichas o las tragedias, se miden con la regla de quien las vive. No hay nadie más desafortunado que otro, solamente hay circunstancias DISTINTAS. Claro que, por mencionar un ejemplo, yo podría decir que soy mayormente afortunada que quien no tiene un techo donde vivir, pero, ése alguien a su vez, pudiera argumentar que, a diferencia de mi, no tiene que trabajar un turno completo, no tiene que estudiar una carrera, o que básicamente, no tiene que cumplir con una serie de requisitos que para mí son esenciales porque pues, sencillamente, no están dentro de su lista de prioridades. Esta diferencia en las prioridades, a mí y a muchos otros, nos puede parecer por demás irracional, pero, y este es el gran 'pero' en el que anido todo mi punto, ¿yo que sé de lo que esta persona sabe, siente o conoce? ¿Cómo lo puedo juzgar, si durante su vida, él o ella, no conocieron otra forma de vida? Por lo que obviamente, no entienden la importancia que yo como persona distinta, le asigno a la vivienda digna ó a la educación. Antes de que arremetas contra mi argumento, entiende, no estoy defendiendo el analfabetismo, es un simple ejemplo, baja las antorchas por favor. Gracias.


Es por todo lo anterior, por todas éstas preguntas, por todas las variantes que existen en la historia de cada quien, que me repugnan las personas que a primera instancia juzgan sin saber o sin preocuparse por intentar entender el contexto de las situaciones antes de hablar; sin embargo, no arremeto contra ellas e incluso, trato de entenderlas, porqué, en algún punto, yo también fui ignorante, y en muchos otros, aún lo soy. Volvemos a, nadie nace sabiéndolo todo. Mucho menos yo.

Lo que si no puedo soportar, y no puedo condonar, es que, a sabiendas de mi manera pensar y de mi manera de sentir en éste aspecto tan delicado, y que, a pesar de que se te dieron uno o dos, incluso cuatro o seis avisos previos, arremetas sin pe ni pa contra mis situaciones personales, en particular, mi familia. Porque, te hago las mismas preguntas a ti, que me hago yo misma cuando pienso en hablar de la vida o el contexto de un tercero, ¿con qué derecho juzgas la vida de otros, si la tuya no es el mejor ejemplo, de familia modelo? ¿Con qué derecho, apuntas tu dedo y te ensañas con la personalidad o la manera de ser de alguien más, si tu mismo padeces enfermedades de cuerpo y espíritu? No te equivoques, nadie tiene el derecho de juzgar a nadie más, pues en realidad, no hay nadie más completo ni menos dañado que otro. A todos nos duelen o nos cuelgan cosas, pero eso es parte de la mágica palabra llamada 'experiencia', que, viene de la mano, con aquella otra que llamamos 'madurar'.

Si bien, algo que hay que dejar en claro, es que las situaciones personales no siempre son elección de uno ni consecuencia propia, muchas veces, en especial en el caso de los hijos, las consecuencias de las acciones de los padres, recaen fría y pesadamente en las espaldas de sus infantes y, durante mucho tiempo, pueden llegar a marcar una diferencia considerable en el desarrollo de los mismos. Muchas veces, éstas circunstancias ponen en tela de juicio, el carácter y la esencia misma de la persona, aunque creo que, no tengo que decírtelo a ti, pues lo viviste en carne propia y lo sigues viviendo aún. Por esto, te vuelvo a decir, no te equivoques, porque no puedes saber, si, estando en el mismo lugar, no habrías hecho lo mismo o peor que aquellos a quienes juzgas o críticas. Insisto, no estoy insinuando con todo esto, que no hay acciones malas o reprochables, simplemente trato de decir, que cada uno es consciente, o por lo menos, debe serlo, sobre las consecuencias de sus acciones y el peso que conlleva esto en la dinámica de cada uno.

Es sólo que a veces, somos muy fríos al momento de querer analizar algo, que no vemos o no sentimos el golpe que significan nuestras palabras, en los oídos de quien hablamos. Es por eso, que siempre insisto en que hay que saber qué decir y porqué decirlo, que hay que pensar las cosas antes de hablar. A mi me duele, como no puedo explicar, cuando alguien habla de mi dinámica familiar, porque nadie sabe lo que se siente, lo que siento, lo que pienso o lo mucho que me pesa, más que yo misma. Por ello, predico con el ejemplo.

Te pido por favor, que dejes de tomar esto, como una excusa o como un arranque, y entiendas que, después de repetir veinte veces lo mismo, después de explicarte lo que se siente, y más aún, estando en la delicada situación en la que estoy y esta toda mi familia en este momento, me parece lo peor, que arremetas contra ella y contra mí, sin haber necesidad ni ser el momento ni las circunstancias. Me dolió en el corazón, que dijeras, que hablaras, que hicieras todo lo que hiciste, a sabiendas de que no estoy en el mejor de mis momentos. Que juzgaras algo, cuando tu mismo haz hecho y has dicho cosas que todos los demás podrían juzgar, y que, aún así, yo no lo hice. Es por ello que, hoy por hoy, te digo adiós. Y, como comentario final, te digo que para juzgar hay que saber, y para saber hay que vivir.








No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y veras que soy un hombre, no puedo ser extranjero

March 24, 2011

Tomato Soup for the Soul of the Brave.

Just a stretch of the hand,
For a good cause.




Wherever you are, don’t let the burden placed upon your shoulders weary you down. The world was not meant to be carried away by one person, but make no mistake, I know you’re capable of the task. You’re a star in the sky of many, a smile in the lips of few, and a taken breath in the life of one. I believe in you more than what I’ve ever believed in anyone else. You will make it out of all this alive. Don’t let it get under your skin.

Wherever you are, remember this, my thoughts are always with you.
Have faith baby.



January 22, 2011

Tales of a Workaholic.

Esto se empezó a escribir en Noviembre.
Cuánto ha pasado desde entonces.







My songs are good,
My voice is strong.



No estoy muerta.
Aunque bien, podría estarlo.

La columna me duele a veces, mis ojos cansados se adornan con collares de ojeras, el cabello enmarañado en las noches y los tacones siempre presentes. Diario la sonrisa en el rostro y el ansía de conocimiento nuevo acompañada de la pesadez de un sueño no acontecido. Oprimo un bostezo en el pecho mientras me tallo los ojos tras el monitor. Hay días donde estoy bien pinche cansada. En una hora más me voy a clases. Otras seis horas de mantenerme despierta para finalmente llegar a casa, y de nuevo, no dormir, hasta que aquellos pendientes queden listos. Son las dos de la mañana, estoy acostada, tengo el Blackberry en la mano, mi bandeja de entrada recibe correos de China que necesitan una respuesta ya y yo no puedo dormir. Trabajar y estudiar nunca fue tan difícil o tan cansado. Pero lo vale. Todos los días.

Debería empezar por lo primero para que todo esto tenga algo de sentido, así es, debería empezar diciendo que por fin tengo trabajo. Esta vez, uno de verdad, relacionado con mi carrera y todo eso, ya saben, lo que se supone debes hacer con eso quesque uno estudia.
¿Como sucedió esto? Simple: Un día, sin mucho convencimiento de mi parte, me presenté a la cita que había hecho con alguien a quien jamás había visto, y, tras un periodo constante de entrevistas y supervisiones, anexándole seis horas (sí, ¡seis!) de exámenes psicométricos donde realmente pensé declararme loca para poder salir de ahí, el trabajo es mío. Luego, hubo que lidiar con el entrenamiento. Un mes y medio entre aqui y allá. Conoce toda la empresa, todos sus procesos y todas sus cadenas. Conoce a tus clientes, literalmente "chingale". Vive el puesto que vas a adquirir. Conoce todos esos procesos que completan el circulo, que permiten continuar girando al engrane que mueve ésta maquina tan inmensa. Todo en base a trabajo y desempeño. Avanza rápidamente los escalones de prueba para llegar prontamente a ésa meta fijada. Adelante, vamos con todo.

Claro que me encantó la idea, al principio...
Diario aprendía algo nuevo, diario entendía un proceso nuevo. Desde supervisión de calidad hasta control gerencial. Relación cliente - empresa - proveedor y demás. Todo tiene un sentido lógico, hasta lo que está mal. Por que claro, como todo sistema, tiene malos elementos y toman malas decisiones. Y me asombraba poder entender y encontrar fallas, descubrir puntos de oportunidad y debatirlos con gerentes que ya sabían de antemano cómo me llamaba y que les iba a preguntar algo nuevo diario. Que me dijeran IBM, porque según almaceno una cantidad bestial de información por día. Que me rehuyeran en los pasillos, porque a todos los azoré con incógnitas. Fue una felicidad extraña, pero, como todo, tiene su lado completamente horrible. Entrenamiento significó horario corrido, descansar un día entre semana y literalmente, una putiza, al momento de trabajar. Porque era lo mismo que cualquier chalán, y bajo la bandera de "estás aprendiendo", estaba sin parar de aquí para allá, en tacones. Entrenamiento significó entrar a las 9am, salir a las 5pm, entrar a las 5pm a la escuela y salir a las 10 pm entre semana, para descansar un martes, a medias, porque había que ir a la escuela, todo para volver al trabajo en fin de semana, con horario corrido de 10 am a 8 pm y salir sintiendo que los pies me pesaban el doble. Al final del día, sólo esperaba morir. Literalmente, hundirme entre mis cobijas para que el cerebro y la espalda me dejaran de doler. Séptimo semestre de carrera no fue lo que esperaba para lidiar con un trabajo. Sumándole que mi escuela estaba semi-destruida: Tras el temblor quedaron sólo ciertos niveles funcionales, el primer piso ya no existía y aún no lo hace por completo, todavía hoy, a casi nueve meses del terremoto, sólo la sostienen los castillos de acero que asemejan pequeños palillos de paleta deteniendo la maqueta mal construida. Los bulevares que atraviesan por el frente y por el costado estaban inutilizados y encontrar estacionamiento generalmente era un reto que tomaba aproximadamente entre 25 y 30 minutos en horas normales de entrada. Una situación nada funcional cuando tienes que estar en el tercer piso poniéndole atención a la teoría económica del Fair Trade a las cinco de la tarde, pero, ¡oh sorpresa! Sales de trabajar a las mismas cinco. Sobra decirlo que mi habilidad para tele-transportarme me hizo quedar bastante mal y, jamás pude llegar a tiempo, ni siquiera saliendo media hora antes.


The road is long
The road is tough
I didn't think I had to work this hard
So how am I doing?


El entrenamiento pasó, y, cuando pensé que odiaría éste trabajo, llegué por fin a lo que sería mi puesto. Al principio era extraño, porque todo era nuevo; nada de lo que había visto en mi pseudo entrenamiento parecía tener algún tipo de relevancia en lo que estaba haciendo. Me facilitaba las cosas el hecho de que ya había trabajado antes en algo levemente parecido, haber sido asistente de la Directora Ejecutiva de un Colegio de Contadores (entendiéndolo como asociación y no como escuela) me dejó una cosa o dos. Tal vez hasta tres. Mi gerente, el sugar daddy actual, que no le responde a nadie más que a los jefes del Corporativo, un señor de aspecto reservado, obsesionado con lo sistemático y exageradamente propio, parecía a veces que me arrancaría la cabeza por la cantidad inconmensurable de preguntas que le hacía sobre todo. Sin embargo, jamás perdió la paciencia, ni nadie del resto de mis compañeros. A pesar de que más de una vez me detuve en medio de algo, preguntándome, ¿que diablos estoy haciendo?
Oigan, es que, atender a proveedores internacionales es fácil, manejar la agenda de un Gerente que sólo le da explicaciones a Dios y asistirlo, todavía puede tener algún tipo de sencillez pues es un hombre de principios que confía en mis habilidades y juicio; pero, y éste es el gran pero, entender de que se tratan los procesos internos de un departamento que se dedica a hacer grandes compras internacionales diarias, como quien compra chicles, no tanto. Hay diferentes necesidades y cada uno de los que integran mi oficina, esperan que se le cumplan. Era mi trabajo, de hecho lo es todavía, facilitarles muchos de ésos mismos procesos y llevar una relación con los miles de departamentos que existen relacionados con esto mismo que hacemos diario al tiempo que llevo la agenda del Big Boss. Por eso, para poder hacerlo bien, pregunté hasta lo que no.
Sobra decir, que la escuela no salió tan bien como hubiera querido, de hecho, tristemente, no salió nada bien. Perdí varias materias por los retardos y faltas que se acumularon, y aunque no me escudo con las circunstancias de los bulevares ni el estado de la escuela, tampoco me golpeo con eso antes de dormir. Si me aqueja la pesadez de ellas, si me siento mal de no haber podido cumplir con ambas obligaciones, pero, me aferro a la idea de que, hice lo mejor que pude dadas mis circunstancias. En mi casa, con mi salud, con mis responsabilidades de trabajo y con las de la escuela. Mañana saldrá mejor, porque hoy yo ya estoy bien.
Así que, no estoy muerta.
Solo estaba ocupada.





As I stand here on my own two feet
With little help from my friends so sweet
Like you, and you, and you, and you
Like you, and you and you
So how am I doing?