September 17, 2010

Wake me when it's spring time in heaven...

So bury me deep, cover me with snow
Wrap me in sleep, blanket of ghosts



'¡La nieve! No sabía que iba a nevar. ¿Te puedo preguntar algo? ¿Qué sucederá si se derrite la nieve?', me pregunta con una sonrisa en el rostro. ¿Acaso se está burlando de mi? Pero su expresión es tan tranquila y serena, me hace querer sonreír también. Vuelve a mirar el cielo por el cristal, sé que está esperando una respuesta. 'Pues va a ser agua, ¿no? Respondo sin mucho rodeo, mis ojos fijos en el volante. El silencio invade el carro, que me está mirando, siento su mirada en mi; vuelvo mi rostro hacia ella cuando llego a la señal de alto, su rostro serio contrasta con el brillo en sus ojos. 'Nop,' dice mientras las orillas de sus labios se curvan en una sonrisa nostálgica, 'Va a ser primavera. Me encanta la primavera'.'

Es fácil que cambien los sentimientos, pero para mí, ella era "la primavera". Yo estaba encerrado, enclaustrado en un mundo de obligaciones y prioridades. Si yo fuera la nieve, ella sería la primavera. Y, como si fuera inevitable o una obra del destino, la amé, sin sentido ni remedio ni medida. Porque me descubrió en plena tormenta.

'Tenías miedo, no querías que me enterara.' Decía al tiempo que tomaba mi mano en la suya, poniendo mi palma en su rostro. Su sonrisa siempre presente, ésa mirada amorosa y calmada mientras la tristeza se esconde en sus palabras. Ella sabía mi situación y la entendía en lugar de juzgarla. Podía sonreír cuando todo caía encima y aún así, tomar mi mano para caminar. 'Con razón pones esa distancia con la gente, con el mundo. Pero, no tengas miedo, porque me dio gusto conocerte y estoy feliz de haberlo hecho, no importa lo que pase o haya pasado. Gracias por esto, gracias por hoy.' Y me salieron las lágrimas. Sentía como si por primera vez me perdonara algo, cómo si la nieve se derritiera y ya no hubiera razones para entristecer el corazón. Ella decía siempre que nos llenábamos de felicidad, como si fueran años aquellos que habíamos compartido, a pesar de que apenas era primavera.

Esa sonrisa de pronto, atravesó mi corazón. Y sin pensarlo, como un firme golpe, el fin del sueño llegó. Cualquier cosa que le decía o hacía, lloraba. Era como un hechizo, ella lloraba sin parar. 'Ella sufre por tus recuerdos, por ti. En realidad quiere liberarse de todo, de ti. Quiere olvidarte, que ya no existas en su mundo ni en sus memorias. Es tu culpa que ella llore'. El corazón me dolía de sobremanera, no entendía las cosas, las situaciones, los momentos... ¿Porqué? '¿Eso desea? ¿No habernos conocido? ¿Desea olvidarse de todo esto? ¿Tanto daño le he hecho? ¿Qué castigo es este? Perder mis memorias mas queridas, ¿ es acaso mi castigo?, ser un desconocido en la vida de la persona más amada, ¿quién querría eso?'

Nos vimos frente al parque al que le gustaba ir, siempre decía que por allí le gustaría vivir. Ella era un nudo, su sonrisa ya no existía y sus ojos hacía mucho tiempo se habían apagado. Me miraba sin mirar, nunca hilando más de media frase, sus respuestas todas monosilábicas. 'Discúlpame, por favor.' dijo de pronto, al tiempo que levantaba esa mirada vacía. 'Discúlpame porque no pude protegerte. Me dio mucho gusto conocerte. Perdón.' Nos miramos una última vez, antes que emprendiera camino. No la detuve, ni siquiera lo intenté. No tenía cabeza para nada. El que debía haber pedido perdón ese día, era yo. Yo tenía que protegerla, pero siempre, hasta el último momento, pensé en mí. Tantos problemas por haberme enamorado de una sonrisa como la suya, por haber pensado en mi propia felicidad. Tal era su sentimiento, que enfermó por mi; no existe cosa más triste, que ver una flor consumirse entre las llamas.
Ese día no llegó a casa y yo la busqué como un loco.
Recorrí toda la ciudad, cada lugar donde podría estar, cada camino que solía tomar, pero no había rastro de ella. Cuando por fin la encontré, su carro no era más que cristales rotos en concreto sucio. Había sangre por todos lados. Jamás volverá mi voz a escucharse tan alto y tan lejos, como el grito que desgarro mi garganta ése día. La sangre no se lavaba, la imagen no se iba de mi mente...


Finalmente, despertó varias semanas después, sin recuerdos de quién era ella o quién era yo. Él día que salió del hospital me miró sin mirarme mientras pasaba de largo, apoyando su frágil figura en el brazo de su madre. La vida es tan breve y graciosa, a menudo sus situaciones parecieran ironías. Ella obtuvo aquello que tanto deseaba, por que no fui tras ella, todo porque no supe como decir lo siento. Jamás podré decirle cuánto lo lamenté, o cuánto aún lo hago. Jamás podrás saber cuánto pienso en ti.

Hoy, soy un extraño, aquel al que le diste los buenos días en la calle sin pensarlo, regalándome una vez más tu sonrisa sincera, viéndote partir una vez más. Por fin olvidaste, por fin sonríes como cuando te conocí. El tiempo pasa lento, pero seguro.
'¿Qué sucederá si la nieve se derrite?'

Llegará la primavera.
La nieve siempre se derrite. Algún día, sin duda.
Pero no hoy. Hoy quiero quedarme un rato más aquí, entre lo blanco del suelo con el frío bajo la espalda, es la prueba de que aún no olvido.







Wake me when it's spring time in heaven
When the tears are all white from my face
Wake me when it's spring time in heaven
When I'm strong enough to walk in that place...
Blanket of Ghosts - Dustin Kensrue
*Parte de un texto original de NatsukiTakaya.

3 comments:

Nameless said...

Me gustó mucho tu post, me quedé leyendo más y me ha gustado tu blog.
Seguiré pasando por aquí.
Te dejo saludos.

Duke said...

interesante blog, ke gran capacidad para escribir xica.

un saludo ;)

Tristan Silenoz said...

al leerlo tuve una especie de deja vu, creo que ya lo habia leido antes.

igual esta nice y me gusta :)