De alcohol y confesiones.
So you trying to do what they did
Your friends that turn to liquid
And got lost in the sea
And now you’re drowning me
Hay cosas que se atoran en la garganta, como el trago amargo que no puedes pasar y que escose por dentro. Sensaciones que se arremolinan, que se rebelan; pensamientos que te acechan, que te invaden... Momentos donde te desesperas de tanto caminar cuesta arriba. Ya no quiero, ya no puedo.
Crecer duele.
Madurar, la neta, puede llegar a dolerte un chingo.
En alguna parte leí, realmente no recuerdo en dónde, que todo es parte de acabar con la magia de la "primera vez". Es decir, la primera vez que te caíste, la primera vez que perdiste un familiar, la primera vez que reprobaste una materia, que probaste un cigarro o, ésa primera vez que te rompieron el corazón. El autor decía que, conforme la vida avanza, se van acabando esas primeras veces que marcan tanto, esos momentos dónde tal vez aún creías en amistades duraderas, en promesas de eternidades, en que podías volar o en que la familia era para siempre... Las personas vamos cambiando conforme el paso del tiempo, vamos "aprendiendo" por así decirlo, a vivir en base a experiencias previas. Tratando de entender qué pasó antes, buscando no repetirlo o intentando desesperadamente volver a conseguir aquello que ya se fue.
Hay muchas barreras difíciles de cruzar.
Cosas que tal vez para muchos no son nada, pero para otros son todo; limitaciones propias de cada individuo, de cada pequeño mundo. Sólo el que carga el saco sabe lo que contiene, dicen.
Hay sentimientos difíciles de dejar atrás, cosas que no decimos pero que se reflejan en la mirada. Miedo. Tristeza. Soledad. Cuando pesan demasiado las sonrisas y dejamos de hacerlo. Depresión. Cicatrices que acumulas con el tiempo y la experiencia. Hay quienes pasan su vida sin conocerlos y hay quienes viven toda la vida huyendo de ellos. De los momentos que aparecen cuando no debieran, de los recuerdos oprimidos. Abuso. Coraje. Abandono. Librando a diario una batalla permanente con uno mismo, intentando convencerse que se es mejor que lo que hay atrás; que el pasado no marcará el futuro. Que no importan las cosas, siempre habrá un mañana hacia el cual caminar.
Con cada día que pasa, las cosas toman un sentido distinto, comienzas a notar cosas que no solías hacer antes. He estado en situaciones en las que no quisiera haber estado jamás y he pasado momentos que realmente nunca le desearé a persona alguna. He sentido cosas que nunca imaginé y he perdido a personas en el camino que jamás volverán, porque nuestras manos se soltaron al caminar o porque su tiempo en ésta tierra se terminó antes que el mío. He encontrado felicidad en las cosas más simples y sentido el más profundo amor en las situaciones más complicadas. Todo esto se escucha tan confuso…
Alguien me dijo una vez, que vivir era en realidad eso, una recolección de momentos y vivencias ocurridas en diferentes periodos de tiempo que van formando a cada persona. Una serie de aprendizajes que de una u otra manera definen quién eres dentro de este circo abstracto que llamamos vida. Al día de hoy, puedo decir, con el pecho tal vez no tan en alto, que efectivamente, he aprendido y he vivido muchas cosas a mis escasos veintiún años. He ganado y he perdido cosas en el camino. He dejado pedazos de mi y he tomado pedazos de los demás al caminar; algunos los porto con orgullo al caminar y otros los cargo con pesadez sobre los hombros. Cada persona, cada experiencia, única en su clase, cada momento único en su esencia, todo esto prueba evidente del pasar ineludible de los años.
Con el tiempo -porque todo en esta vida requiere tiempo- lo único que permanece de eso es el escozor que vuelve a veces, en momentos de tensión o de remembranza. Cuando las rodillas te tiemblan de repente al percibir el destello de un recuerdo apretado en alguna parte de tu subconsciente. Cuando dudas por un segundo antes de saltar.
Con el tiempo -porque todo en esta vida requiere tiempo- lo único que permanece de eso es el escozor que vuelve a veces, en momentos de tensión o de remembranza. Cuando las rodillas te tiemblan de repente al percibir el destello de un recuerdo apretado en alguna parte de tu subconsciente. Cuando dudas por un segundo antes de saltar.
Oh I wish my arms were wider
I wish that I could hide you
So you can rest and repair
Without the blanket of sorrow
Es fácil vivir con miedo.
Todos tenemos miedo de algo, de alguien, de todo y de nada. Sensaciones arraigadas que se pasean por los rincones obscuros de tu mente y que guardas para ti. Cosas que no quisieras contarle al resto de la gente, por que existen cosas difíciles de explicar; porque si no lo hablas, no existe... Pero existe. Claro que lo hace. Esta presente todo el tiempo. Te sonríe mientras te cepillas el cabello frente al espejo y te da las buenas noches cuando se acurruca contigo en la cama. El miedo te acompaña a todas partes, porque así lo permites. Yo también los tengo, igual que todos, también soy recelosa con ellos y también finjo que no existen a veces. ¿Para qué?
¿Por qué gastó tanto tiempo en ellos? Esa energía nunca va a volver. Me miras a los ojos mientras intentas leerme, quieres saber que me duele, dices que así me entenderás mejor pero muy en el fondo, no quieres oír por qué estoy rota. Porque te ocultas de tu enfermedad bajo mis faldas. Porque no quieres razones para mirarme diferente. Esperas que sea perfecta y que mi sonrisa cristalizada dure para siempre.
Pero no sucederá así, porque al igual que tú, también estoy rota. Ya lo sabes de antemano, porque me has leído mejor que muchas otras personas. Sin embargo, a veces parece que crees que soy inmune a todo eso; cuando me dejas las cosas en las manos porque dices "no poder con ellas", como si no existieran ya en mi suficientes trabas.
Cómo si no tuviera ya suficientes miedos...
No me gusta estar en mi casa mucho tiempo cuando hay más personas en ella, pero tampoco me gusta estar sola varios días. No me gustan los lugares vacíos pero a veces me come la soledad cuando paseo entre multitudes. Tengo miedo al cambio y tengo miedo a la muerte. Me desgarran las separaciones difíciles y vivo buscando eternamente a alguien con quien sentarme a platicar toda una vida, hasta que se acabe el aliento o el mundo. Me amanece viendo por la ventana o sentada en una banqueta con un cigarrillo entre los labios, mientras escondo las cenizas en los rincones. A veces siento mucha impotencia cuando veo sufrimiento y no resisto mucho una mirada fría. Tengo terror al abandono y a la soledad, pero, muchas veces siento que apenas sola puedo ser yo misma, sin las gruesas capas de velos con los que cubro mis defectos o mis miedos ante el mundo. He amado mucho a personas que me han hecho muchísimo daño, y, más de una vez, ha sido la persona en la que más confíe la que me hundió más en una situación difícil. Hubiera preferido no ser un ser racional sino un crédulo cualquiera; envidio de sobremanera a aquellos que viven enfrascados en una fantasía de ignorancia y felicidad sencilla, sin percatarse en realidad de las situaciones a su alrededor. Tal vez así no podría discernir entre aquellas conductas buenas o malas, definiendo poco a poco que es lo que me orilla cada vez mas a un colapso nervioso o a una adicción desmesurada por alguna sustancia enervante que facilite el rápido alivio de una depresión eterna y constante.
Amo a mis padres, a ambos sin diferencia; son las personas más importantes en mi vida, son las bases de todo lo que siempre digo que soy. Por lo que me enseñaron, por la persona en que siempre digo me convirtieron... Pero, la realidad es que no son ellos en sí quienes me impulsan a buscar vivir en mejora continua, sino, el miedo a convertirme en ellos, lo que me hace buscar ser siempre diferente. Ser más abierta, ser más afectuosa, ser mas honesta... No puedo ser ellos. No puedo jamás convertirme en nada remoto a lo que ellos se permitieron ser. No quiero despertar sola un día, en una cama demasiado grande para mi, con hijas a las que no conozco, ahogada en deudas y guerras internas; lidiando diario batallas contra demonios con los que, a media tarde, tomo el té en el jardín de una mente brillante pero asfixiada. No quiero ser el desconocido que recibe a dos jovencitas en los cumpleaños y que cada navidad les deja un mensaje en una computadora diciendo que son "alguien importante."
Amo a mis padres, a ambos sin diferencia; son las personas más importantes en mi vida, son las bases de todo lo que siempre digo que soy. Por lo que me enseñaron, por la persona en que siempre digo me convirtieron... Pero, la realidad es que no son ellos en sí quienes me impulsan a buscar vivir en mejora continua, sino, el miedo a convertirme en ellos, lo que me hace buscar ser siempre diferente. Ser más abierta, ser más afectuosa, ser mas honesta... No puedo ser ellos. No puedo jamás convertirme en nada remoto a lo que ellos se permitieron ser. No quiero despertar sola un día, en una cama demasiado grande para mi, con hijas a las que no conozco, ahogada en deudas y guerras internas; lidiando diario batallas contra demonios con los que, a media tarde, tomo el té en el jardín de una mente brillante pero asfixiada. No quiero ser el desconocido que recibe a dos jovencitas en los cumpleaños y que cada navidad les deja un mensaje en una computadora diciendo que son "alguien importante."
Chale. No sé ni siquiera si me gustaría tener hijos, porque tengo un miedo inconmensurable de algún día ver a mi hijo tal como yo me veo a mi misma. Tengo veintidos años y me aterra vivir en eterna guerra con la psicosis de una madre aferrada a una idea retrógrada de inferioridad pero con una soberbia tan grande como su psicosis misma. No puedo vivir escuchando como dice que soy menos, que no tengo nada, que no llegaré lejos, que no puedo comprarme una bolsa nueva, porque la posición social a la que la crisis familiar nos llevo tal vez no me lo permita. No quiero seguir pensando en cómo hacer para decir o hacer algo enfrente de ella porque me aterra que su psicosis brote de la nada. Porque no puedo simplemente no temer que las cosas se salgan de control. Estoy cansada de ser la extraña que vive en la misma casa, de estar a la expectativa diaria de que algún día vuelva a descubrirme vagando de madrugada por las calles desiertas, de nuevo, buscando un lugar para dormir tan sólo un par de horas. No quiero cargar mas piedras en los bolsillos. Nunca más.
No quiero dormir en las calles de nuevo.
No quiero dormir en las calles de nuevo.
Miedo. Puro y crudo miedo.
So you thought that getting sober
Would mean your life was over
I don’t think it’s that bad
I don’t think it’s that sad
No espero que lo entiendas, por que no pienso explicarlo a fondo. No tiene nada de caso.
Lo único que intento, con ésta burda exhibición pública, es que entiendas que todos estamos enfermos de algo. La tuya, te ha carcomido el cuerpo y la mía el espíritu. Tal vez, la sola diferencia radica en que se ha hecho con éste conocimiento. La confianza se deposita en aquellos que son dignos de merecerla. Los miedos que se platican en la cama se consideran sagrados. Porque todo lo que se cose con el hilo de la piel se lleva a profundidad, se ata al alma con recelo y dedicación. Se mantiene entre dos; esos mismos dos que duermen en la cama, cómplices desde ese momento de un secreto a miradas. Pero, si al descoserse la bastilla, no se arregla en tiempo, se termina por pisar la tela y se convierte en inservible. Igual, cuando se juega el juego de la sinceridad, siempre hay que jugarlo bien.
Espero que todo salga siempre bien. Que todo tenga forma y sentido.
Yo sé que es difícil, pero confío en ti para hacerlo. A partir de hoy, tu cama esta sola.
Ánimo, y buena suerte.
That old blanket of sorrow
Could be feathers and down





2 munditos opinan. :
querida pancake,
como suele pasarme... me dejas sin palabras y con un sin fin de reflexiones... quisiera decirte algo sustancial e inteligente.. pero mejor me quedo con tus palabras para poder digerirlas con tranquilidad...
extrañaba leerte...
bisès
Hay veces que quiero leer tu blog... y la vdd a veces me aterra, porque casi siempre mueves algo en mi cabeza que me hace pensar y hay veces que me auto doy vacaciones para no pensar y no cuestionarme todo lo que estoy haciendo, Tal como el comentario anterior, quisiera poder aportar, pero casi siempre, necesito un tiempo, una pausa, para procesar y dsp sé que decir. Mientras tanto. GRACIAS.
i.
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