March 16, 2010

Versos Sabor Nostalgia.

Hoy hago un pausa en la programación habitual.






Y les comparto algo, que para mi significa el mundo; un vistazo a una pequeña parte de lo que me hacen ser quien soy. Yo crecí escuchando esto. Una vida con ellos dos como maestros. Mi papá ponía su música en la casa a todo volumen, en el carro mientras viajábamos a casa del abuelo en Satélite, cuando iba por mi a la escuela, en los viajes familiares, en las cenas románticas de mis padres, en las reuniones en casa... Cada que escucho una canción de ellos, cada que escucho sus timbres de voz, el mundo se detiene un instante y mi mente se esfuma. En un segundo pasan frente a mi miles de recuerdos, miles de momentos; las sensaciones invaden mi sistema, las memorias se sienten frescas y la revoltura en el pecho se hace presente. Es ver tantas cosas de nuevo, es sentir todo otra vez, es volver a vivir momentos que hace tanto ya pasaron. Me siento nostálgica, me siento añorando cosas, me siento feliz, me siento triste...

Yo tuve la mejor infancia del mundo.
Crecí amada por mis padres, por mis abuelos; rodeada de un mundo de libros, de viajes, de familia, de música... Es cierto, fuimos nómadas; no tengo amigos de toda la vida y hubo cosas que jamás saqué de las cajas para mudanza a raíz de eso. Es cierto, la vida de trotamundos hizo pedazos el núcleo familiar. Ésa burbuja se reventó por los estragos que hace la falta de cosas triviales como la casa con el perro y las reuniones de amigos cada fin de semana. Aquellos que me criaron se convirtieron en desconocidos, en rostros familiares con nombres conocidos pero identidades diferentes. Todos adoptamos una identidad rota, una actitud descosida a falta de los hilos vitales que nos unían en el pasado; de pronto todos éramos enemigos, de pronto ya no había música. Pasaron años antes de que yo volviera a escucharles tocar, pasaron eternidades antes de que yo hiciera las paces con ése pasado perdido y aprendiera a aceptar aquello en lo que se convirtió. Sin embargo, aún con todo eso, mi infancia fue sublime. Y, toda la mierda que ha caído en mi vida tras la ruptura de la mágica burbuja llamada familia, jamás se lo llevara. Así que hoy, hago una pausa en mi vida, para darme un baño con ayeres fantásticos. Están todos invitados.

No soy de aquí, ni soy de allá.
No tengo edad ni porvenir.
Y ser feliz es mi color de identidad.

March 13, 2010

Dear Mr. Rabbit.

An author doesn't necessarily understand the meaning
of his own story better than anyone else.
Alice in Wonderland.







The bonds we make with our hearts are never broken.
No matter how far, no matter how near.
You are me, as I am you.

March 11, 2010

Momentos Kodak II





Como si no hubiese sido suficiente lata en el restaurante, decide venir a mi casa a dar lata mientras según yo finjo estudiar. Entre risa y risa, hace comentarios sobre que no sé ni que estoy leyendo y que probablemente en mi examen me irá fatal. Yo intento ignorarle, mantengo mi cara de seriedad, pensando en Sistemas de Información, Cadenas de Valor, etc... Vamos, siempre puedo ignorar a las personas, claro que le puedo ignorar ahorita. Concentrancia Pancake, concentrancia; cuando de pronto, escucho a mi hermanita decir: "ni sabe leer, tiene media hora viendo la misma página, vamos M, ya deja de ver los dibujitos y pídeme que te cuente un cuento".

Quise contener la risa, quise apretar los labios. Pero todo valió madres. Me empecé a reír. No me pregunten cuánto estudie u__u

March 10, 2010

Crippled.



Hace 22 años llegaste al mundo.
El primogénito esperado, el niñito nuevo. Ése eras tú.
Pasaron doce largos años antes de que, por una de esas extrañas coincidencias que tanto me gustan, tu camino se cruzara con el mío. Sin explicaciones rebuscadas ni razones universalmente misteriosas. Sólo estábamos ahí, sólo te sonreí y me devolviste la sonrisa. Jamás te fuiste. Ibas y venías como la marea, entrando y saliendo de mi vida con los cambios de temporada. Dos años después de conocernos, te decidiste a explicarme por qué cuando hablabas conmigo te daba indigestión, esas como mariposas en el estómago y la sonrisa que no se me borra, me decías por una ventanita parpadeante del entonces MSN Messenger. Yo no sabía ni de amor ni de nada, sólo dije gracias y seguí con mi vida, había mejores cosas que hacer entonces que discutir polillas románticas con extraños conocidos.

Uno tras otro vinieron los años. Uno tras otro vinieron los cambios. Personas que entraron y personas que salieron de nuestras vidas. El eterno ciclo. Crecimos sin darnos cuenta. De pronto, ya eras tú quien empacaba sus cosas para estudiar en otra ciudad, de pronto, ya era yo quien terminaba su carrera al tiempo que mantenía un trabajo. Eras tú quien planeaba una vida, era yo quien vivía el sueño; armando cada quien su propio rompecabezas, de vez en vez asomando la cabeza para ver el del otro. Jamás salí de tu vida. Jamás entraste de lleno en la mía.
Pero ahí estabas... y hoy, aquí estas... otra vez, estirando la mano, hablando de mariposas, sonriéndome a escondidas, escapando a otras ciudades. Hoy cumples años, veintidós años son ya de tu venida al mundo, veintidós años ya de sonrisas y berrinches, por que Dios sabe que te encanta patalear. Especialmente ahora que no puedes hacerlo por el accidente.

Tu accidente...
Me asusté, ¿sabes? Me asusté un chingo. Pensé muchas cosas antes de que me contestaras el teléfono, pensando en que hacías en el hospital, en cómo diablos llegaste ahí y porqué. Cruzando los deditos bajo la mesa, esperando que nada te hubiese pasado, que no fueras tú al que llevaban de emergencia; sintiéndome culpable por desearle mal a alguien más. Pero eras tú al final de cuentas, si eras el que se volteó, si eras el accidentado... Escucharte por fin, lleno de morfina y hablando una mezcla de idiomas, fue de las cosas más relajantes que me han pasado. Fue oírte lloriquear por teléfono y poder decir, venga, todo esta bien. Por que estás bien. Porque puedo decirte hoy felicidades, porque las cosas salieron como debían.

Así que hoy vengo a decirte un par de cosas, antes de que decidas tirar el bastón y hacer otra cosa que ponga en peligro tu vida, para que no digas después... que nunca te dije.


Me gusta que no me digas nada, que me mires sin mirarme pero al mismo tiempo no me quites los ojos de encima; cómo si temieras que me fuera a ir. Que sonrías imaginando cosas y que te dobles de risa cuando digo ciertas palabras que no le darían risa a nadie más. Que me hables saliendo de trabajar quejándote de todo, sin importarte si estoy dormida o no, maldiciendo las mil horas de trabajo pero al mismo tiempo, divertido de las cosas que te toca ver y las personas que tienes que atender. Que me pidas, temeroso y apenado, mi mano al caminar pero que seguro de ti mismo, te refieras a mi frente a la gente como "the one". Que me prestes tu hombro cuando me sienta mal y que sepas escuchar cuando sólo necesito hablar. Que hayas estado en mi jardín tanto tiempo, esperando paciente, a que te invitara a pasar para tomar el té. Que te acuerdes de cómo me vestía cuando tenía quince años y no me dejes en paz por eso. Que mi hermana no biológica sea tu hermana no biológica también. Que llegues de repente y sin avisar, que tomes decisiones drásticas y terminemos en otra ciudad sólo para ir a comer. Recorrer contigo tiendas y que juegues conmigo a imaginar qué hacer con todo lo que hay ahí; que escojas la cortina verde cuando yo quiero la azul y que sonrías asombrado de cuanto efecto puede tener en mi el olor de una vela.

Darme cuenta que cada día demuestras que el tiempo no pasa en vano y que ya no somos dos niños jugando a conocerse; re-encontrarte ahora que somos adultos jugando a ser niños, tras las lágrimas y tras las distancias, es una de las mejores cosas que ha traído el año nuevo. Todos los cambios son buenos, y éste, promete ser uno de los mejores.



Feliz Cumpleaños ♥.

March 8, 2010

Momentos Kodak.



Uno ya no puede ni comer en paz.
Esto es lo que pasa cuando sales a comer con tu mejor amigo y se la pasa viéndote comer, esperando el momento apropiado, para captar tu mejor angulo. Por supuesto, el muy zángano se decide que una foto no es suficiente y terminas comiendo a escondidas, a medios bocados, con un par de meseros bien divertidos y un niñito en la otra mesa que no para de sonreírte coquetamente. Ya ligué, nadie le diga a mi marido por favor. Esperen... no tengo marido, wujuu.
Ash, pero es ilegal, lo siento niño, lo nuestro no puede ser. Búscame en unos años, cuando ya no me metan al botesín por sonreírte indebidamente.

Al final, la pinche foto terminó por gustarme.

March 7, 2010

Sunday Thoughts.

Smile. Shine. Laugh.
Smell the flowers. Dance under the rain.
Open your eyes to the world.
Give me a handful of smiles,
To keep in my pocket all the time,
So I'll wear one of yours when mine grows dry.



"Los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín y no encuentran lo que buscan... Y sin embargo, lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa, o en un poco de agua. Pero los ojos están ciegos, es necesario buscar con el corazón."

El Principito
Antoine de Saint-Exúpery.

March 5, 2010

Entre Sueños y Sábanas



Escucho el clac clac clac de mis tacones contra el suelo de concreto mientras camino al carro abrazando mi abrigo largo, exhalo vapor de mis labios y sonrío al escuchar el claxon sonar con la última que quedaba, despidiéndose al volante. Meto la llave, enciendo el carro y dejo caer la cabeza en el respaldo. La plática estuvo muy buena, los abrazos no hicieron falta, las risas llenaron el lugar y el flash de la cámara me dejó ciega. Pero estoy muy cansada; ver a las muchachas y ponernos al corriente de las novedades en la vida de cada una siempre me deja sin energía. Me río tanto que termino siempre arrastrando los pies de vuelta a mi casa, con todo y tacones nuevos. Doy la vuelta en la vía rápida para llegar a casa, ya estoy cabeceando, siento los ojos cansados, intentando cambiarle al radio para mantenerme despierta me doy cuenta que ésta vez nos hemos ido largo, porque tras el café vino la plática banquetera afuera del local cerrado. Todas como buenas guerreras, sentadas en tacones y vestido en el concreto, aguantando el frío con tal de vernos un ratito más. La ciudad esta casi sola, a excepción de algunos cuantos que andamos manejando de madrugada; hace frío y la lluvia no contribuye a que éste disminuya, a que los vidrios de mi carro no se empañen o ya de menos a que mis labios no se partan. Me miro el rostro por el retrovisor mientras hago un semáforo, mis ojos se ven cansados bajo las capas de delineador y rimmel; mi nariz esta roja por el frío... ya quiero mi cama por favor.

Llego por fin a la casa, me siento cansada y quejosa; por un momento pienso en dejar el carro afuera, pero desecho la idea imaginando salir en la mañana a encontrarme con una banqueta vacía, amo el carro demasiado para arriesgarlo a algo. Abrazo el volante mientras dejo salir un suspiro largo; maldito el cerco y maldito el frío que se mete por debajo de mi falda, maldito también el sueño ya comienza a pesar. Despacio y con cuidado, meto el carro para luego cerrar el cerco tras el; el perro brinca al verme llegar, ladrando contento mientras me recibe, con el dedo en los labios lo pongo en paz. Le revuelvo el pelo, unas palmadas en la cabeza y lo mando a de vuelta a dormir; ya va siendo hora de que todos nos vayamos a dormir.

Abro la puerta de la casa. La luz está apagada y tengo que esperar unos instantes en lo que mis ojos se ajustan a la obscuridad. Como es mi costumbre, en cuanto estoy adentro se acaba el glamour, aviento el saco y la bolsa en el respaldo del sillón de la sala tras apagar el teléfono y el radio. Arrastrando mis pies, camino al baño de abajo con los ojos entre cerrados, enciendo la luz para buscar el jabón y el resplandor repentino me ciega por completo. De entre los labios se me escapa un quejido sin pensar, fuck, ahora si estoy despierta. Me miro de nuevo al espejo, aún no puedo abrir los ojos por completo gracias a la luz; mi cabello esta enmarañado y mi delineador ya se ha corrido con tanto bostezo lagrimeado, la combinación perfecta para el vestido de satín. Dios, soy tan chic que me doy envidia. Enjuago mi cara rápido, lo chic puede chingar a su madre, tengo mucho sueño.

Tratando de caminar lento con los tacones, subo las escaleras con cuidado, intentando que el clac clac sea muy débil, no quiero despertarte si es que ya estás dormido. Las luces de arriba también están apagadas así que voy tanteando con los dedos las paredes, buscando sentir la puerta de la habitación; otra vez tengo que adaptar mis ojos a la obscuridad para no tropezar y no me esta saliendo muy bien que digamos. Por fin siento la puerta entre abierta con las yemas de los dedos y, tras empujarla despacito, entro sin hacer mucho ruido.

La penumbra de la recámara es total, el silencio es apagado solamente por tu constante respirar calmado y yo apenas puedo vislumbrar tu silueta bajo las sábanas. Con cuidado y al tanteo, camino al borde de la cama y comienzo a desvestirme; los primeros en salir son mis tacones, sintiendo mis pies descansar al instante. Luego, esas benditas medias negras que rompiste hoy antes de salir, intentando retenerme un poco más junto a la cama o dentro de ella, no recuerdo muy bien. Finalmente, caen mi sostén y el vestido, arrumbados en la esquina tras la puerta, junto con toda tu ropa que tiene semanas ahí. A tientas busco mi camisón y, al tiempo que palpo la cama buscándolo, siento como tu peso se re-acomoda en la cama y te escucho suspirar contento entre sueños. No puedo evitarlo, sonrío preguntándome que podrás estar soñando. Encuentro finalmente el camisón perdido y mientras siento la seda deslizarse en mi piel veo el vaso de agua en la mesita de noche, mi sonrisa se agranda, siempre piensas en todo. Bebo un poco del agua y pienso, si te habrás quedado despierto esperando a que llegara, siempre te gusta escuchar cómo me fue, platicar conmigo antes de acostarnos, hacerme compañía mientras finjo querer dormir. Creo que te mal acostumbré por mi miedo a la obscuridad, tantas noches que te desvelaste conmigo hasta que me vencía el sueño, ya eres tu el que se espera y yo la que no teme dormir a obscuras si estás tu en la cama.

Estiró mi cuerpo una vez más para luego hundirme bajo las sábanas, despacito y en silencio para no despertarte; mañana trabajas temprano, lo que menos quiero es que te levantes cansado, luego no te puedes poner bien la corbata y me despiertas con tus quejiditos furiosos. Comienza mi ritual habitual para dormir, froto mi cuerpo contra las sábanas mientras deslizo las piernas buscando la postura correcta; el frío de la seda me da escalofríos y, sin mucho pensarlo, me acercó un poco a tu lado, buscando robarte un poco de la tibieza que emana de ti. Mi mano toca tu espalda sin querer y de inmediato, siento tu figura en la penumbra voltear despacio, siento el brazo que sube bajo mi camisón y se enreda en mi cintura, puedo ver la sonrisa en tu rostro dormido mientras hundes mi cabeza en tu cuello y siento el suspiro guardado que sopla mis cabellos al ser liberado. Nunca sé como siempre sabes que soy yo.

Ya llegué, te digo en voz bajita mientras se me escapa la risa, te escucho murmurar algo incoherente que interpreto como yo quiero, ya sé, yo también te extrañé, te digo mientras cierro los ojos. Te acomodas y me acomodas en el abrazo, buscando la manera de enredarte más conmigo. Vamos a dormir ya, te digo y siento como tu cabeza asiente sobre mi cabeza para luego plantarme un beso entre los cabellos. Vuelves a murmurar algo que no consigo entender, pero no importa, hay cosas que se escuchan sin decirlas y yo ya he aprendido a descifrar tus gruñidos.

Es entonces que me pregunto, ¿que hacía fuera de casa, si al final, es aquí donde quiero estar? Es aquí a donde anhelo volver cuando estoy lejos y es aquí de donde nunca me quiero ir. Yo podría vivir en esta cama, tal cómo este momento, por siempre. Si se va a terminar el mundo, quiero que se termine mientras estemos aqui, que se parta el cielo y se resquebraje el suelo, que se tragué la ciudad y el país, pero que nos lleve juntos y encamados.
Para que no me de frío ni miedo en obscuro, y para que al final, en mis últimos momentos y antes del inminente fin, escuché tus gruñidos incoherentes entre sueños, tu respiración en mis cabellos y sienta tu brazo desafiante que se enreda y se aprieta con mi cintura una vez más...







Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

March 4, 2010

RoadTrips

I heard the road, it was calling my name
I walked towards the light and I ran towards the flame





Llegó un día, estiró la mano y me dijo "vamos".
Sacó mis cosas, las subió al carro; tomó mi mano y me dijo de nuevo "vamos, es hora de salir". Dos horas de fila después seguía incrédula, que le importa a él dar mil vueltas y gastar gasolina, "quiero ir contigo" dice mientras cambia la canción en su ipod, cero preocupado por mañana, por la hora, por el tiempo o por lo demás. Así, de la nada, un fin de semana cualquiera se convirtió en un encuentro cercano con la muerte en carretera, en un par de pantalones necesarios por la lluvia, en descubrimientos inesperados y en una gripa espantosa que llegó después. Pero no hay porque sorprenderse, todo es culpa del repentino cambio de clima y de la bendita niebla gruesa que llegó sin avisar.

































Al final del día, tras el carretera, tras las caminatas cansadas, tras las compras, tras las risas, tras la lluvia, tras la niebla, tras la cena... tras todo, lo mejor fue: la mano en la mía en el camino de vuelta y el "gracias por estar aquí" que vinieron al final.




So quit your life and stay with me
Quit Your Life - MxPx

March 3, 2010

Tres del Tres


Hoy es tres de Marzo y apenas lo vengo notando.
Tuve que cambiar la página de mi agenda para apuntar unos pendientes y fue cuando me di cuenta que era finalmente Marzo. Claro que sé que de Febrero sigue Marzo, pero... supongo que fue de esas veces donde no notas que el tiempo ya pasó. Para mi, éste es un mes bastante significativo, por muchos y diversos motivos; no puedo decir que sea mi mes favorito porque eso sería una tontería, ¿quién tiene un mes favorito? Bueno, sin ofender a los que si tienen uno, probablemente tienen sus razones bastante güenas (y extrañas) de por qué, así que mejor lo dejamos ahí...

El año pasado, precisamente en un tres de Marzo, andaba yo tratando de arreglar promesas rotas y cocinando de madrugada, viviendo de simple felicidad y sonrisas sinceras. Ese día dije lo siento educación y falté a mis clases para comer pollo rostizado en un sillón prestado, mientras le veía sonreír contento. Devoramos el pollo como si no hubiera mañana, creo que ni siquiera usamos tenedores o tortillas, así con los dedos, como buenos guerreros. Se acabó el día, vinieron entonces las pláticas serias, vino el anuncio del cambio, la invitación a acompañarle y la última noche en una cama compartida. Amaneció demasiado rápido, antes de lo esperado, y con él, vino la sonrisa de despedida y la promesa de hasta mañana.
Ése mañana nunca llegó.

Es gracioso, hoy también es tres de Marzo pero... hay algo diferente. No, no estoy hablando ni de pollo ni de sillones prestados. Es cierto, ya no como pollo rostizado ni me prestan sillones y también es cierto, ya no hay promesas de hasta mañana y pues ya no me importa. Pero no, no estoy hablando de éso. Si, yo creo que es esto otro, que hoy tres de Marzo, cumple 24 años la Diabla. Ahorita probablemente anda comiendo con alguna de sus miles de amistades, es re popular la cabrona (te quiero amiga) mientras yo acá hago tarea y le escribo notitas de amor en un bló, pero supongo es normal. Es su día. Y bueno, el año pasado también fue su cumpleaños pero no la conocía así que entonces, éste es diferente al anterior. Esta vez me importa.

Felicidades amiga, por tu cumpleaños, por tu trabajo temporal (aunque ya se haya acabado), por tus próximas vacaciones, por tu relación que renace, por tus blós que te tienen contenta, por que llegaste pa' quedarte y porque se me da la gana felicitarte nomás porque si. Te quiero.

Joyeux anniversaire mon amie ♥

March 1, 2010

Feb/8/10


Just a flip of the wrist
I'd be wavin' you goodbye.



Lo recuerdo. Como si hubiese sido ayer.

Todo. Las sensaciones que se arremolinaban en mi pecho mientras las palabras se deslizaban por mis labios, suaves y delicadas, te contaba con ellas la historia que se había escrito en las páginas de mi vida. La sonrisa que se dibujaba en tu rostro mientras me veías hablar; el constante subir y bajar de tu mirada, el pensarte como un imposible, tus ojos fijos en los míos y el tímido gracias que te arranqué sin pensar. Sentirme escondida del mundo, sentirme hundida en tu mirada profunda; la burbuja que comenzaba a formarse y la mano que ya no podría soltar.
Pediste mi teléfono, pedí el tuyo, volvimos a cruzar miradas y tras una última sonrisa te despediste a lo lejos. Han pasado años desde ése día, hoy me cuesta creer que ése recuerdo insignificante se mantenga tan fresco en mi memoria. Que las sensaciones no mueran aún, que a pesar de todo y de tanto, todavía mi pecho se oprima con ciertos recuerdos que llegan de pronto.

Yo creí alguna vez tener mi futuro definido, con los tropiezos que vinieran o las risas que llegaran. Creí tener un colchón donde caer cada noche al llegar cansada, una sonrisa que dar al mundo cada mañana y un par de piernas fuertes para caminar por la vida. Creí tener una familia tras de mi, en crear lazos más fuertes que los de la sangre y en amar lo bueno así como lo malo de cada uno de ellos. Nunca te esperé, es verdad, ni a nada de lo que vino contigo. Fue todo tan repentino, como si me hubiera dormido sin darme cuenta y despertara en un sueño. De pronto ya estabas aquí, ya eras todo sin ser realmente ser nada.

Y cómo llegaste, te fuiste.
De repente, sin despedidas ceremoniosas ni lágrimas en un andén; un día sólo tomaste tus alas y emprendiste el vuelo una vez más. Las aves siempre vuelan lejos con el cambio de estación.



And how the grace with which she walked into your life
Will stay with you in your steps,
And pace with you a while. For so long, so long.